Archivos Mensuales: abril 2017

La realidad

“¿Y si te digo que todo es mentira? ¿Que todo lo que he hecho y he dicho ha sido para hacerme sentir mejor? Al principio me daba igual, te utilizaba a ti y a los demás para satisfacer cualquiera de mis necesidades emocionales; cuando me ponías las cosas difíciles, me resultaba incluso más sencillo. Sentía que podía hacerte daño y utilizarte porque tú hacías algo similar; pero nada más lejos de la realidad. La manipulación se ha convertido en mi más fiel compañera, y a estas alturas creo que ya ni siquiera me conoces, o no tanto como crees, al menos. Me gustaría decirte que eres especial, pero por desgracia esta no ha sido la primera vez, ni la segunda. Lo que me asusta es que no sea la última. He intentado buscar remordimiento dentro de mí, pero lo único que he encontrado ha sido dolor. Dolor porque, una vez más, alguien escapa a mi control, porque alguien que es tan importante para mí acabará desapareciendo de mi vida por puro orgullo. Para mí se ha vuelto una sensación tan familiar como dolorosa, no sólo porque no vea cumplidos mis retorcidos caprichos, sino porque con el tiempo he empezado a odiarme a mí mismo. Me odio porque cuando debería sentirme feliz por otra persona siento rabia. Me odio porque soy incapaz de gestionar mis emociones de una manera sana y humana. Me odio porque soy incapaz de tratar como se merece a la persona que más se preocupa por mí. Y aún así, en lo más profundo de mí, siento que a lo mejor no soy yo el que está equivocado, y tengo miedo que esa oscuridad me acabe dominando por completo y acabe cometiendo un error del que me arrepienta para siempre.”

Pensó en cuánta fuerza de voluntad necesitaría para confesarle todo aquello en ese momento, y muchas más cosas que ni siquiera se atrevía a pensar. Habría dado con gusto todo lo que tenía por sacarse esa espina, pero sabía de buena tinta que aquellas palabras sólo provocarían dolor. El silencio, sólo roto por el tintineo de los cubiertos, se volvió cómplice de sus deprimentes pensamientos, pero su cuerpo no reflejaba el choque de trenes que era su mente en aquel instante. Se limitó a sonreír y continuaron la cena hablando de temas triviales. Como siempre.

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