Archivos Mensuales: julio 2015

Monólogo Interior I

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Hoy me he levantado y lo primero que he hecho ha sido una tontería. Y por si alguien se lo está preguntando, sí, es algo bastante habitual en mí. Lo que pasa es que, normalmente, no suele trascender a mis redes sociales. En mis sueños encuentro un recoveco para crear, una fuente inagotable de inspiración que nace única y exclusivamente de mí, una magia por la que no le debo nada a nadie. Hoy he tenido uno de esos sueños que te hacen levantarte con ánimo y pensar “¡esta es la mejor idea que he tenido en mucho tiempo!” Hasta que te das de bruces con la realidad.

No hay cosa que más odie que no poder llevar a cabo mis frecuentemente brillantes ideas. Y no es que me esté tirando flores diciendo que todo lo que pienso es digno de estudio, para nada; me refiero a que mis ideas más trabajadas, las más originales y las que, me parece, trascenderían más, siempre se dan contra un muro de realidad que no puedo sortear. Porque no sé, porque no tengo apoyo, porque no tengo medios, porque no puedo. Y es frustrante. Si quiero escribir un libro, me faltan palabras, prosa, interés. Si quiero dibujar una escena, me falta técnica, imaginación, color. Si quiero desarrollar un proyecto, me falta dinero, tiempo y conocimiento.

La sensación de estar en el lugar equivocado, en el momento equivocado y con las personas equivocadas. No es que no de gracias por cada minuto de mi vida y por todo lo que tengo, pero a veces parece que el destino, si es que existe algo similar a eso, se ríe en tu cara. Y es que, como en el póker, la apuesta puede salirte muy bien o terriblemente mal, puedes levantar otra carta o plantarte, pero jamás sabrás si has tomado la decisión correcta. Y las decisiones, buenas y malas, te persiguen para siempre, generando una infinidad de alternativas paralelas que nunca conocerás, que nunca llegarás a experimentar. En definitiva, vivir es cerrar puertas, pero por desgracia algunas de esas puertas son traslúcidas, cuando no de cristal.

No puedo evitar pensar que vivo con una falsa libertad, con unas ataduras de las que no soy dueño, condenado a no cumplir mis sueños porque no debo, o peor, porque no puedo. Sí, uno empieza a pensar que, aparte de todo eso, aparte de echarle la culpa al mundo, no tiene talento. Y ahí es cuando uno pierde las ganas de perseguir sus sueños e incluso de soñar. Ahí es cuando uno se hace mayor. Cuando no es capaz siquiera de expresar lo que siente por los demás sin dar vergüenza ajena. Es un proceso de autofagocitación avivado por las llamas de una maquinaria imparable que, de un modo u otro, al fin y al cabo, nos dice cómo vivir y cómo morir. Y por supuesto, que soñar es una tontería.

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25 Vinilos que quiero para ayer en mi estantería

Sí, ya sé, lo de los vinilos es una moda de los hipster que tarde o temprano se pasará, pero qué queréis que os diga, las sensaciones que transmiten sobrepasan con mucho al pequeño CD y al cada vez más impersonal formato digital. Ese ritual de abrir el estuche, sacar el primer vinilo, colocarlo en el plato, pinchar la aguja y saborear cada nota es algo que no se puede expresar con palabras, pues es algo que se vive. En los últimos días he estado organizando un poco mis pertenencias, y esta mañana, colocando mi estantería musical, me ha dado por pensar que me faltan muchos (demasiados) discos y vinilos en mi colección, así que aquí va una lista con los 25 vinilos que me encantaría tener (¡aunque no existan o estén descatalogados!).

No he querido incluir discos que ya tenga en un formato estándar, por lo que ni son todos los que están, ni están todos los que son. Aún así, pienso que es un buen acercamiento a lo que en algún momento de mi vida miraré y, con orgullo, exclamaré: “¡Esta es mi biblioteca musical!”. Notaréis una notable falta de lanzamientos previos a los años 90, pero confío en heredar la colección de vinilos de mi padre en algún momento, así que no tengamos prisa. Espero que sea de vuestro agrado y que, de paso, no os falten ideas nunca para hacerme algún que otro regalo, ¿eh? 😉

(Pincha en las imágenes para leer la descripción)

Lista actualizada a 12 de agosto de 2015

Ha vuelto Dragon Ball y que me quiten lo bailao

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Ha vuelto Dragon Ball. Cuando leí la noticia hace unos meses no me lo podía creer, ¡y encima dirigida por Toriyama! Una nueva serie animada de más de 100 capítulos, ubicada justo después de la derrota de Buu en Dragon Ball Z, obviando todos los desaguisados de la Toei con Dragon Ball GT, ¿qué podría salir mal? Reflexionando a posteriori uno se da cuenta de que Toriyama lleva unos años algo estancado y perdiendo poco a poco su toque mágico, que las películas de Battle of Gods y Fukkatsu no F no han sido para nada una maravilla (y qué película de Dragon Ball si lo era, ¿verdad?) y que, al igual que en GT, absolutamente todo podría salir mal. Llegó el 5 de julio, fecha de estreno de Dragon Ball Super, y he de decir que, de momento, respiro aliviado.

El primer episodio de Dragon Ball Super trata de situar a los personajes, que continúan con sus vidas después de la batalla contra Majin Buu hace seis meses. Goku, medio obligado por Chi-Chi, trabaja en el campo para conseguir un dinero más que necesario para mantener a su humilde familia. Gohan y Videl parecen haberse casado, y es por ello que Goten y Trunks se embarcan en una mini-aventura para encontrar un regalo adecuado para la hija de Mr. Satan, quien, por cierto, se prepara para recibir un premio multimillonario por mantener la paz en la Tierra desde que “derrotó” a Cell (recordemos que la humanidad ha olvidado el recuerdo de Majin Buu a petición de los Guerreros Z).

El caso es que la trama acaba centrándose en las cómicas peripecias de Goten y Trunks, una pareja que personalmente me gusta bastante, por lo que no tengo queja al respecto. Ha habido bastantes voces que clamaban contra la nueva personalidad de Videl, de perfecta ama de casa y esposa, alegando que había perdido su carácter luchador y su actitud anti-patriarcal, que rompió esquemas en los 90; bueno, hablamos del primer capítulo de una saga muy larga, que tiene pinta de transitorio y que además nos muestra a la susodicha poco más de 3 minutos, no creo que sea conveniente sacar conclusiones tan rápido. Pero con esto y con todo; el capítulo no ha sido una maravilla, pero a mí me ha dejado satisfecho porque es lo que esperaba de él, y en general de cualquier capítulo que inicie una saga: saber qué es de la vida de los personajes principales, vislumbrar al nuevo enemigo, asentar algunas tramas…

De hecho, el capítulo finaliza con Goku aceptando de mala gana el premio que recibe Mr. Satan, ya que éste considera que Goku es el verdadero protector de la Tierra, lo que facilita que finalmente Chi-Chi le deje ir a entrenar junto a los Dioses. Por tanto, ya vamos viendo un hilo conductor para que Goku vuelva a la acción; ahora habrá que ver si Vegeta va por el mismo camino, pero eso ya es meterse en el episodio de este fin de semana, aún por estrenar. El único Dios de la Destrucción que conocemos hasta ahora, Bills, hace una aparición estelar para cargarse la mitad de un planeta, en una muestra de los retos que aguardan a Goku y compañía en un futuro no muy lejano, en este Universo y en los demás, aún por descubrir.

¿Veremos nuevas transformaciones Saiyajin? ¿Quizás alguna mujer Super-Saiyan? ¿El regreso de algún enemigo del pasado a lo Golden-Freezer? ¿Cobrarán protagonismo otros personajes? ¿Veremos técnicas más poderosas que la Fusión? ¿O en cambio Toriyama sorprenderá con algo totalmente nuevo e inesperado? Yo de momento tengo ilusión con esta saga. Ya veremos cómo se desarrolla, pero de momento tiene el ritmo clásico de Dragon Ball, lento y pausado, tiene el humor clásico de Dragon Ball, tiene el toque clásico de Dragon Ball. No sé cómo explicarlo, pero sólo en un capítulo han conseguido transmitir una esencia que llevaba más de 15 años perdida. Esperemos que Dragon Ball Super siga así y que si no acaba llegando al nivel de los mejores momentos de Z, que al menos no dé vergüenza ajena como GT.