Nintendo, Android y hegemonía

satoru-iwata

Pocas veces me veréis hablando de la competencia, así que aprovechad para hacer fotos. Ayer nos enterábamos a través de las páginas salmón de Nikkei Shimbun de que Nintendo NX, nombre en clave para la nueva consola de sobremesa/portátil/híbrida de la Gran N, iba a correr sobre un sistema operativo basado en Android, y saltaron todas las alarmas. Sí, ya sé, no sabemos ni qué es NX y ya estamos especulando; esa es la magia de la industria del videojuego.

Tomando esta filtración como verídica, Nintendo completaría así un giro radical hacia el mercado móvil al que se ha visto abocada toda la industria japonesa, desde Square-Enix hasta Konami, pasando por míticas del sector como la mismísima Sega. ¿Es esto una decisión adecuada para el jugador, para los accionistas, o para ambos? ¿Estamos ante el apocalipsis o ante la próxima revolución en el mercado? Pues como suele ser habitual, ni lo uno, ni lo otro.

Por un lado, analicemos cuidadosamente lo que supondría pasarse a un sistema tan extendido como Android, y para ello quiero que os respondáis a una pregunta muy sencilla: ¿qué os pareció Windows XP? Probablemente lo recordéis como el mejor SO de Microsoft, y ese reconocimiento posiblemente se deba al gran abanico de posibilidades que ofrecía sin poner trabas al usuario. Todos hemos leído quejas de Vista, no tantas de Windows 7, y algunas más de Windows 8, pero Microsoft ya ha dado un paso para volver a hacer de su nuevo SO, Windows 10, el estándar del mercado: regalar una actualización completa y gratuita a todos los usuarios de Windows 7 y Windows 8. Porque, como decía, el objetivo es hacer un estándar de mercado, y de paso cargarse la posibilidad de que SteamOS salga adelante como alternativa real para los jugadores de PC, todo sea dicho.

Es muy probable que a Microsoft la jugada le salga redonda en sobremesa, pero en el mercado de los smartphones y tablets va a tener un durísimo competidor que dudo pueda vencer fácilmente. Efectivamente, se trata de Android; el SO de Google es el estándar, y contra eso ahora mismo hay poco que hacer, a no ser que se revierta la tendencia en el mercado móvil. Nintendo, si acaba apostando por un sistema híbrido, tendría en Android el aliado perfecto para su mando tableta/smartphone, además del amplísimo abanico de aplicaciones y juegos que se le abriría ya de entrada. Por supuesto, las Third Parties tendrían acceso a una tecnología más o menos conocida y fácil de programar; pero por si fuera poco, el atractivo que supone tener en el salón de casa una máquina con todas las posibilidades que ofrecen los smartphones hoy en día es realmente tentador para cualquier familia que quiera aunar la tradicional consola con el centro multimedia que lleva siendo el sueño húmedo de cualquier hombre hecho y derecho de su tiempo, o al menos eso es lo que nos han querido vender en los últimos 20 años, precisamente, Sony y en menor medida Microsoft hasta la llegada de Xbox One y la filosofía Don Mattrick.

Por tanto, Nintendo mataría dos pájaros de un tiro, consiguiendo la sincronía perfecta entre centro multimedia y consola que tanto han perseguido sus dos rivales a lo largo de las últimas tres generaciones y atrayendo además la atención del mercado móvil y de las Third Parties que le han dado la espalda a sus tres últimas consolas (Gamecube, Wii y WiiU) con un dispositivo híbrido pensado exclusivamente para jugar. Con la vista puesta en el mercado japonés, es un apuesta más que sólida, y de confirmarse, los accionistas deberían empezar a frotarse las manos. No obstante, ese frote de manos por parte de los señores trajeados de Nintendo es, pienso, la mayor contrapartida que puede llegar a encontrarse el jugador tradicional.

Vamos, es obvio que la industria del videojuego no va a poder mantener el modelo de negocio actual durante mucho más tiempo. Las consolas están destinadas a la desaparición y el ostracismo en favor del PC, los smartphone y las plataformas de descarga digital. Es por ello que las ahora First Party están empezando a crear sus propios servicios de suscripción, venta digital y juego en la nube; es el modelo que se perfila en el horizonte, aunque aún distante; tal vez no lo veamos en la próxima generación, pero sin duda sí en la siguiente. Pero analicemos la posición del inversor, en este caso de Nintendo, sin entrar a valorar el perjuicio que esto supondría para el jugador que ve cómo la empresa que le ofrece estos servicios, en su posible hundimiento, acaba arrastrando toda su biblioteca de juegos digitales, amén de la pérdida del factor nostálgico y del ya un tanto retro anhelo de poseer ediciones físicas de cada videojuego.

Iwata y Miyamoto deciden que NX tendrá su correspondiente Mario exclusivo, pero los inversores necesitan rentabilizar esa financiación, por lo que aprovechando la arquitectura de NX y que el SO Android les brinda la posibilidad a un coste casi nulo, el juego aparecerá en otros terminales. Con el tiempo, el valor real de NX se devalúa frente a otros productos, tal vez no de la misma marca, tal vez no de la misma calidad, pero que a ojos del comprador casual son lo mismo y hacen lo mismo: permitir jugar al nuevo Mario. Por supuesto, esta medida vendría acompañada de otras tantas enfocadas a la creación de un Candy Mario, un Zelda Run y un Donkey Kong Craft. El resultado es que la marca se devalúa cada vez más y más y acaba diluyéndose en un mercado demasiado grande como para permitirse el lujo de andarse con exigencias de calidad, de royalties (¿alguien se acuerda del Sello de Calidad de Nintendo?) y en último término de propiedad, porque no nos engañemos, los clones y la piratería serían una constante si la NX acaba corriendo sobre un SO basado en Android.

Negar la mayor demuestra muy poco conocimiento sobre el mundillo: Nintendo tiene algo de lo que no todas las compañías de videojuegos pueden presumir, y es magia y encanto en cada uno de sus títulos. Esto, al fin y al cabo, sería venderse, y quizás sin este movimiento estaríamos hablando de que Nintendo no contaría con financiación suficiente para siquiera desarrollar la próxima NX, pero demonios, dejadme reivindicar un espíritu un poco más romántico en una industria que ha marcado no sólo mi infancia, sino toda mi vida. Escribiendo estas últimas palabras me pilla la noticia de que, supuestamente, un representante de Nintendo ha negado que NX vaya a apoyarse en Android; unos suspirarán con alivio, otros verán una oportunidad perdida. Yo opino que la supuesta unión sería un arma de doble filo que nos beneficiaría tanto como nos perjudicaría, aunque bueno, con Nintendo nunca se sabe, ¿verdad? El caso es que habrá que esperar, como siempre.

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Publicado el 2 junio, 2015 en Videojuegos y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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